Datos clave
- Quién: Asa Akira, actriz, escritora y directora estadounidense (Wikipedia)
- Orígenes: creció en el SoHo de Manhattan; fue a colegios privados en Nueva York y en Japón (Wikipedia, NPR)
- Dónde lo dijo: entrevista con Arun Rath en NPR, 11 de mayo de 2014 (NPR)
- Hito: Mejor Actriz del Año en los AVN de 2013, la tercera actriz asiática en ganarlo (Wikipedia)
- Escritora: Insatiable: Porn—A Love Story (Grove Press, 2014) y Dirty Thirty (Cleis Press, 2016) (Wikipedia)
- Medios: copresenta desde 2013 el pódcast DVDASA con el artista David Choe; presentó las dos primeras ediciones de los Pornhub Awards (Wikipedia)
Hay una historia que al mundo le encanta contar sobre las mujeres de mi industria. Os la sabéis de memoria. Familia rota. Pasó algo terrible. Sin opciones. Alguien se aprovechó. Cayó en ello. Y luego, con suerte, escapa.
A veces esa historia es verdad. Llevo 14 años en este negocio y no voy a fingir que nunca pasa. Pero soy uno de los actores más buscados del mundo, he rodado con la mayoría de las mejores actrices del planeta y os puedo decir que esa no es la única historia. Ni siquiera es la más habitual. Es solo la más cómoda para la gente de fuera, porque le permite compadecer a las mujeres en lugar de tener que escucharlas.
Asa Akira se negó a contar esa historia. Y por eso, para mí, es una de las voces más importantes que ha tenido esta industria. No por los premios. Porque dijo en voz alta lo que más asusta a la gente: lo elegí yo.
“Nunca me ha pasado nada dramático ni traumático”
En mayo de 2014, Asa Akira se sentó con Arun Rath, de NPR, para hablar de sus memorias. Y dijo esto:
“Vengo de una familia muy normal. Mis padres siguen juntos; nunca me ha pasado nada dramático ni traumático.”
— Asa Akira a NPR, mayo de 2014 (fuente)
En la radio pública. Ante una audiencia que, seamos sinceros, seguramente esperaba la parte triste.
Creció en el SoHo de Manhattan y fue a colegios privados en Nueva York y en Japón (Wikipedia, NPR). Asa es su nombre real; en japonés significa “mañana”. “Akira” viene de la famosa película de anime (Wikipedia). Y ya está. Ese es su origen. Una chica de una familia estable en uno de los barrios más caros de Nueva York.
¿Por qué eso incomoda? Porque si una mujer con todas las opciones del mundo elige igualmente este trabajo, ya no puedes explicarlo con un trauma. Tienes que contemplar la posibilidad de que haya gente que quiera hacerlo de verdad. Y eso te obliga a revisar tus propios juicios sobre el sexo, el trabajo y las mujeres. A la mayoría no le apetece. Es más fácil dar por hecho que toda mujer del porno es una víctima.
No digo que en esta industria nadie salga herido. Digo que tratar a cada actriz como una víctima es en sí una falta de respeto. Borra a las mujeres que tomaron una decisión real y hace más difícil ayudar a las que de verdad necesitan ayuda, porque dejas de escuchar a cada persona.
“Sabía que me iba a arruinar la vida para siempre”: la sinceridad que nadie esperaba
Aquí Asa se vuelve todavía más interesante. Porque no es de las que fingen que todo es diversión y que no hay precio.
Contó en NPR que vivía cada paso de su carrera “como un ascenso”. Pero también dijo que, cuando eligió esta carrera, “sabía que me iba a arruinar la vida para siempre”, y habló de lo que le preocupaba cómo se lo explicaría algún día a sus hijos (NPR).
Leed esas dos ideas juntas, porque ahí está la clave. Cada paso era un ascenso. Y sabía que me iba a arruinar la vida para siempre. Las dos cosas son verdad a la vez.
Es la descripción más honesta de este trabajo que he oído nunca. Os lo explico desde dentro. Esta industria te puede dar una carrera, dinero, fama, viajes, una vida creativa y un público que te adora. También te puede perseguir para siempre. Cambia cómo te miran los bancos, los caseros, los desconocidos, y cómo te podrían mirar los padres de los futuros compañeros de clase de tus hijos. Las dos cosas son reales. Quien solo te cuente una parte te está vendiendo algo.
Casi todo el mundo elige bando. Las relaciones públicas de la industria dicen: empodera, está bien, no tiene pegas. Los críticos dicen: es destrucción, no tiene nada bueno. Asa dijo: sé exactamente lo que cuesta y lo elijo igualmente, con los ojos abiertos. Así es una decisión adulta.
En mis 14 años, los compañeros a los que he visto irles bien, no solo en lo económico sino como personas, son los que piensan así. Conocen el precio. Lo aceptan. No se engañan. Los que acaban destrozados suelen ser los que se creyeron la fantasía de que no habría consecuencias.
“Nunca vendas tu cuerpo solo por dinero”
Y luego está la frase que debería tatuarse en el brazo cualquiera que esté pensando en entrar en esta industria:
“No creo que debas vender tu cuerpo solo por dinero. No merece la pena.”
— Asa Akira a NPR, mayo de 2014 (fuente)
También contó en NPR que haría este trabajo aunque cobrara un sueldo normal (NPR).
Habrá quien lo lea y vea una contradicción. ¿Una actriz porno que te dice que no lo hagas por dinero? Pero es justo lo contrario. Es el consejo profesional más inteligente de toda la industria.
Os explico por qué. Si el dinero es tu único motivo, vas a odiar cada día. Vas a contar las horas. Vas a guardar rencor a la gente que te rodea. Vas a aceptar trabajos cada vez peores porque el dinero ya no te parecerá suficiente. Y cuando lo dejes, te irás solo con el precio del que hablaba Asa: la parte permanente. El dinero se gasta. Internet se queda.
Si de verdad lo disfrutas, si lo harías por un sueldo normal como decía ella, el dinero es un extra y el precio es algo que eliges por un motivo que te importa. Eso es sostenible. Así es como dura la gente.
Y voy más allá. Esto vale para cualquier trabajo en el que tu imagen, tu cuerpo o tu vida privada se vuelven públicos. Deportistas, modelos, influencers, concursantes de realities. Si solo estás ahí por el cheque, la parte pública te come vivo. Necesitas un motivo más grande que el dinero, o no aguantarás el precio.
En la cima: la noche en que presentó la gala y ganó
Hablemos un momento de su carrera, porque la gente olvida lo bien que le fue.
En la 30.ª edición de los premios AVN copresentó la gala y esa misma noche ganó el premio a Mejor Actriz del Año (Wikipedia). Para quien no conozca la industria: imaginad presentar los Óscar y ganar el de Mejor Actriz durante la retransmisión. Fue la tercera actriz asiática en conseguir ese premio (Wikipedia).
Ese último detalle importa. Esta industria, igual que Hollywood, tiene una larga historia de encasillar a los intérpretes de origen asiático en cuatro estereotipos y un par de categorías. Ganar el premio principal, el general y no uno de nicho, es toda una declaración. Dice que compitió con todas y ganó.
También debutó como directora en 2013 (Wikipedia). Otra cosa que respeto. Ponerte detrás de la cámara es como aprendes el lado empresarial, como pasas de ser el producto a entender el producto. Los que duran casi siempre tienen curiosidad por saber cómo funciona toda la maquinaria.
La voz: libros, un pódcast y la televisión convencional
Lo que de verdad separa a Asa de casi todo el mundo en este negocio es que se construyó una voz fuera de él.
Escribió dos libros de memorias: Insatiable: Porn—A Love Story (Grove Press, 2014) y Dirty Thirty (Cleis Press, 2016) (Wikipedia). Fijaos en el primer título. Una historia de amor. No “una historia de supervivencia”. No “una huida”. Una historia de amor. Te dijo en el propio título lo que pensaba de su carrera, y lo metió en el catálogo de una editorial de verdad.
Desde 2013 copresentó el pódcast DVDASA con el artista David Choe. Presentó las dos primeras ediciones de los Pornhub Awards. Y salió en Padre de familia y en The Eric Andre Show (Wikipedia).
Aquí va mi opinión más provocadora: puede que el pódcast sea lo más importante que hizo. Antes de que cualquier actriz tuviera una estrategia en redes, ella se sentaba delante de un micro y hablaba durante horas: divertida, lista, rara y cabezota. Quien solo la había visto en un contexto pudo oírla pensar. Así es como pasas de ser una categoría a ser una persona. Dejas que la gente oiga tu voz el tiempo suficiente como para que ya no pueda reducirte a nada.
Es una lección que me tomo muy en serio en mi propia carrera. Que te vean no es lo mismo que te conozcan. Millones de personas pueden verte. Solo te conocerán de verdad los que te escuchen hablar. Si quieres una carrera que sobreviva a tus escenas, necesitas que te conozcan.
El doble rasero que veo todos los días
Quiero añadir algo desde mi lado de la cámara, porque la historia de Asa pone el foco en un doble rasero con el que vivo cada día.
Cuando la gente se entera de a qué me dedico, la reacción suele ser una broma, una risa y a veces hasta cierta admiración. Nadie me pregunta qué trauma me trajo hasta aquí. Nadie da por hecho que estaba roto. Nadie se pregunta en qué me fallaron mis padres. A un hombre de esta industria se le permite haberlo elegido.
Una mujer de exactamente la misma industria, muchas veces de la misma escena, recibe preguntas totalmente distintas. ¿Qué te pasó? ¿Quién te hizo daño? ¿Lo saben tus padres? ¿Estás bien? Se da por hecho que el hombre eligió y que a la mujer le hicieron daño.
Por eso es tan potente que Asa diga “nunca me ha pasado nada dramático ni traumático”. Solo pide lo mismo que los hombres de este negocio tenemos de serie: el respeto de que se nos crea. Te está diciendo: juzga mi decisión si quieres, pero al menos reconoce que fue una decisión.
Y esto es lo que he visto en 14 años. Ese doble rasero no solo daña la reputación de las mujeres. Daña sus carreras y su seguridad. Si todo el mundo da por hecho que eres una víctima, nadie te toma en serio cuando negocias. Nadie te cree cuando dices que quieres dirigir, escribir o producir. Y, paradójicamente, cuando algo sale mal de verdad, es menos probable que te escuchen, porque ya han decidido cuál es tu historia. Escuchar a cada persona por separado es lo único justo. Asa hizo imposible ignorarlo.
Por qué su historia asusta más que las trágicas
Voy a ser muy directo. Las historias trágicas sobre el porno le resultan cómodas al público. Confirman lo que ya cree. Le permiten sentir compasión y superioridad moral a la vez.
La historia de Asa incomoda porque no te deja sentir ninguna de las dos. No necesita tu compasión: dice que no le pasó nada traumático. Y no te deja sentirte superior: es lista, elocuente, tiene libros publicados y está claro que pensó su decisión con más cuidado que la mayoría de la gente las suyas.
¿Y qué queda? Tener que lidiar de verdad con la idea de que una mujer puede elegir libremente el trabajo sexual, entender lo que cuesta y aun así decir que mereció la pena. Y eso choca con muchas creencias a la vez: sobre las mujeres, sobre el sexo, sobre qué trabajo es “respetable”.
No le pido a nadie que le guste la industria. Os pido que escuchéis a la gente que trabaja en ella antes de decidir quiénes son. Asa os dijo quién es. Con sus propias palabras, en NPR y en dos libros. Creedla.
Las memorias como golpe de autoridad
Una cosa más sobre esos libros. Escribir unas memorias cuando todavía estás en activo en esta industria es un golpe de autoridad que casi todo el mundo subestima.
Cuando publicas tu propia historia, con tu nombre y en una editorial de verdad, fijas la versión oficial. Cualquier periodista futuro, cualquier fan curioso, cualquier crítico tiene que pasar primero por tus palabras. Ya no eres solo el tema de los artículos de otros: eres la fuente principal.
Asa lo hizo en lo más alto de su carrera y lo llamó Una historia de amor. Todo lo que se escriba sobre ella tiene que partir de ese título. Así es como proteges tu relato: lo escribes antes de que lo escriba otro.
Lo que le diría a quien la tenga como referente
Si alguien viniera y me dijera “quiero ser como Asa Akira”, esto es lo que le diría, a partir de lo que dijo ella y de lo que he vivido yo:
- Asegúrate de que lo harías sin el dinero. Si la respuesta es no, no empieces. Es su regla, y es la buena.
- Acepta el precio permanente antes de empezar. Ella sabía que le cambiaría la vida para siempre. Toma esa decisión antes, no después.
- Piensa ya en tu futura familia. A ella le preocupaba cómo explicárselo a sus hijos. A ti también debería. No para frenarte, sino para prepararte.
- Aprende el negocio, no solo el trabajo. Dirigir, producir, ser dueña. La curiosidad protege.
- Constrúyete una voz. Un libro, un pódcast, un canal. Que la gente te conozca, no que solo te vea.
Mi opinión (opinión — Maximo Garcia)
Me encanta que Asa rechace el guion de la historia triste. Dice: lo elegí yo, esto es lo que cuesta y solo lo hago porque lo haría igualmente. Eso es adulto, honesto y mucho menos común de lo que debería, en mi industria y en todas.
Después de 14 años en este trabajo, estoy harto de las dos mentiras que se cuentan sobre el porno: que siempre es una tragedia o que siempre es una fiesta. Asa Akira dijo la verdad del medio. Cada paso era un ascenso, y le iba a cambiar la vida para siempre. Las dos cosas son verdad. Si más gente que entra en este negocio oyera esa frase antes de empezar, habría menos arrepentimientos y mejores carreras. Ella lo dejó por escrito para todos. Lo mínimo que podemos hacer es leerlo.
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Preguntas frecuentes
¿Dónde creció Asa Akira?
En el SoHo de Manhattan, y estudió en Nueva York y en Japón (Wikipedia).
¿Cómo se titulan sus memorias?
Insatiable: Porn—A Love Story (2014); en 2016 llegó un segundo libro, Dirty Thirty (Wikipedia).
¿Qué dijo en NPR sobre el dinero?
Que haría este trabajo aunque cobrara un sueldo normal, y que nunca hay que hacerlo “solo por dinero” (NPR).
Cómo lo hemos comprobado
Cada dato y cada cita se han contrastado con las fuentes de abajo. Las citas se reproducen tal como se publicaron; lo que no hemos podido confirmar se ha quedado fuera. Las opiniones son de Maximo Garcia y van señaladas como tales.
Fuentes
- NPR: “‘Insatiable’: One Woman’s Love Affair With The Porn Industry” (11 de mayo de 2014) — https://www.npr.org/2014/05/11/310536242/insatiable-one-womans-love-affair-with-the-porn-industry
- Wikipedia: Asa Akira — https://en.wikipedia.org/wiki/Asa_Akira




